Selemno Naia

La historia de Naia

Antes de toda forma, hubo agua.

En el mito, Selemno no desaparece: cambia de forma. Aquello que parecía pérdida se transforma en cauce, en memoria y en permanencia.

Selemno Naia nace de ese origen. Es la primera colección de la marca: una serie donde mito, identidad y materia se encuentran.

El trazo azul cobalto aparece como una corriente detenida. La greca clásica lo enmarca como un eco del mundo antiguo. El borde dorado aporta una luz ceremonial, casi fundacional.

Naia habla de transformación sin decirla en voz alta: de aquello que un día fue pérdida y, con el tiempo, puede convertirse en belleza, calma y presencia.

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Tres formas del primer gesto.

Plato

La superficie fundacional. Una pieza abierta donde el trazo azul respira con claridad, enmarcado por la greca clásica y el borde dorado.

Cuenco Menor

La forma íntima. Una pieza contenida, donde el gesto de Naia queda recogido en el interior como una pequeña memoria de agua.

Cuenco Mayor

El volumen ceremonial. Una pieza amplia y profunda, donde el trazo, la greca y el borde dorado construyen una presencia más solemne.

Materia, mito y luz

Cada pieza de Selemno Naia nace de una matriz de diseño propio y de una composición mineral con base de mármol.

Sobre esa superficie, el trazo central en azul cobalto se une a una greca de inspiración clásica y a un borde dorado. La pieza se protege con un acabado vitrificado de efecto cristal, que intensifica la luz, el color y la profundidad del material.

No hay dos piezas exactamente iguales. Cada variación forma parte de su carácter artesanal y de esa relación entre gesto, memoria y origen.

Cuenco menor Naia sobre mesa en ambiente interior

Una presencia fundacional

Naia está concebida para habitar espacios donde la pieza pueda sentirse como un objeto de origen: una mesa baja, una consola, una estantería clara o un rincón donde la luz acompañe su presencia.

Puede vivirse como pieza individual o como conjunto. Juntas, sus tres formas construyen la primera lectura del universo Selemno: plato, cuenco menor y cuenco mayor.

La transformación como forma.

Naia no busca decorar desde el exceso.

Busca recordar que una forma puede contener una historia, que la materia puede guardar una emoción y que la belleza también puede nacer de aquello que un día fue pérdida.